“No tengan miedo a las oportunidades que se les presenten: tómenlas”: Elizabeth Soto-Lara, guionista


Por Alejandra Vega-Rivera


Nacida en México y criada entre la poesía de la naturaleza del estado de Jalisco, Elizabeth Soto-Lara supo que su vida tendría sentido sólo si la dedicaba a contar historias que llegaran a lo más profundo del alma.

Soto-Lara encontró en la escritura un escape de la realidad que apaciguaba la revolución que revoloteaba en su interior. Escribir se convirtió en una necesidad y terminó por convertirse en su vocación y profesión.

Su trayectoria comenzó en el 2013 con una Licenciatura en Comunicación y Producción Televisiva, realizada en la Universidad del Valle de México; una especialidad en Escritura Creativa por la Santa Fe University of Art and Design (SFUAD); y un certificado en guionismo impartido por Guillermo Arriaga (Amores Perros, 21 Gramos, Babel).

Durante el 2016 Elizabeth llevó su pasión al siguiente nivel y estudió una Maestría en Cine en la prestigiosa Academia de Cine de Nueva York (NYFA), en el campus de Los Ángeles, California.

Después de graduarse de NYFA, Elizabeth se aventuró en el mundo del séptimo arte y continuó ganando experiencia en la industria audiovisual, como guionista y asistente de dirección. Hasta ahora ha sido parte de más de cuatro largometrajes y más de 80 cortometrajes, series televisivas y spots publicitarios en Estados Unidos, México, Costa Rica, Chile, España, India y Arabia Saudita.

Pero el camino no ha sido sencillo. A continuación nos cuenta un poco sobre ella y su más grande pasión: el cine.

1. Si fueras un género cinematográfico, ¿cuál serías?

Sería un dramedy porque para mí la vida es una comedia con claroscuros... Pero me gustaría ser un thriller en el que pasan cosas inesperadas.

2. Si fueras una película, ¿cuál serías?

“Alicia en el país de las maravillas”. Pese a que muchos dicen que era drogadicta, creo que en realidad Alicia era capaz de salir de su cuerpo y ver lo que sucede más allá de ella. Muchas veces siento que tengo esa capacidad.

3. ¿Cuáles son los mayores sacrificios que hay que hacer dentro del mundo del cine?

¡Uy! Despedirte de tu zona de confort, sin duda alguna. Hay que tener voluntad para irse rumbo al lugar donde están las oportunidades: dejar a tu familia, tu vida cómoda, etc. Sin embargo, hacer cine me hace feliz. Otro reto es tener que tolerar a mucha gente y sus personalidades porque no todo mundo te recibe con los brazos abiertos; muchas personas solo están esperando a que falles. Es un desafío. Hay que hacer lo que te incomoda y hacerte amigo de la incertidumbre. Aunque después de la pandemia vivida con el COVID-19, creo que todo el mundo ya lo es.

4. ¿Cuáles son las mayores recompensas de pertenecer al mundo del cine?

Estar satisfecho con lo que haces. Pensar “tengo que tolerar muchas cosas pero estoy más cerca de alcanzar lo que quiero”. También encontrarte con personas y lugares que ofrecen oportunidades y ver las perspectivas de otros mundos. Es lindo ver cómo las personas de distintas culturas y creencias son unificadas por el arte, que es universal. Sentirte pleno. Miserable económicamente, pero pleno emocional y psicológicamente.

5. ¿Ha cambiado tu visión de lo que contar historias audiovisuales representa desde que tuviste por primera vez la chispa de entrar a este mundo hasta ahora? ¿En qué sentido?

Súper sí. Creces con los medios de comunicación que te hablan de glamour, alfombras rojas, y millones de dólares, y piensas que así es la vida del cine. Pero cuando entras a la industria te das cuenta del verdadero trabajo y esclavitud que es estar en un set por 12 horas o más para hacer algo que no sabes cómo será recibido y recibiendo dinero que ni siquiera paga la renta muchas veces. Este es un mundo en el que llegar arriba es difícil. Luego llegas a un set con un actor A-list y ves que ellos también tuvieron que pasar por muchas cosas. Es el mismo proceso y progreso. El éxito es cuestión de conectar con las personas adecuadas y encontrar quiénes apoyen tu trabajo. Cuando era niña pensaba que simplemente llegabas y te hacías famoso. Pero cuando estás dentro, te pones a pensar por qué tantas personas renuncian en el camino. Se requiere tenacidad.

6. ¿Desde cuándo supiste que te querías dedicar a esto?

Cuando tenía 15 años. Desde los 8 años me gustaba escribir. Pero desde los 14 o 15 años me gustaba la complejidad de contar historias a través de una imagen. Desde esa edad me mantuve firme pero sí hubo «choques de realidad». Por ejemplo, cuando llegué a la universidad y me contaron que el cine no era algo redituable sino una carrera de «niños ricos», tanto en México como en Estados Unidos. Tuve la oportunidad de estudiar un curso con Guillermo Arriaga, quien nos dijo: “El cine es muy caro. Si no tienes dinero, no lo intentes”. Yo sé que es muy realista pero me parece un poco pesimista: tenemos el ejemplo de Guillermo del Toro, que se la ha partido y ha llegado a la cima. Hay que encontrar un balance. Ponte donde están las oportunidades y realiza sacrificios. No tienes que vivir en Beverly Hills para estar en Los Ángeles y perseguir tus sueños.

7. ¿Cuál ha sido tu momento más peliculesco en la vida real?

Cuando recién me mudé a L. A. Siempre he sido fan de Bukowski. Caminaba por la ciudad y pensaba en su vida. Imaginaba: “En los 60 's Bukowski estuvo aquí hasta que se le pudrió el hígado”. Caminaba por las mismas calles que él y me resultaba como leer Cien Años de Soledad y sentir que iba por Macondo.

8. ¿Cuáles han sido las tres películas que más han influido en tu carrera?

Visualmente, Amelie, pues siento que es una película muy sensorial. También me gustan todas las obras de Del Toro, pero El Laberinto del Fauno es de mis favoritas por su fusión de realidad y fantasía.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, me gusta por su guión. Se trata de un escritor poco común. Me encantan también los efectos visuales que lograron con la cámara en lugar de en post-producción. Además, la cinematógrafa fue una mujer.

9. ¿Cuáles son tus influencias en cuanto a guionismo?

Charlie Kaufman, por raro; las cosas más mundanas las convierte en algo inesperado.

Del Toro, porque convierte en mágicas las cosas más comunes.

Guillermo Arriaga, por sus guiones y sus libros. Tiene la peculiaridad de describir las cosas de una manera cruda; leerlo te aturde… puedes oler la sangre y sentir que te asfixias: tiene esa capacidad.

Shonda Rimes, porque es muy buena para despertar emociones en la audiencia. Sabe qué tornillos apretar.

10. ¿Cuáles han sido tus tres proyectos más destacados hasta el momento y por qué?

“Un Regalo Esencial”, en la que fui guionista y tuve otros puestos. Me dio mucha exposición porque tuvo buen P. R. y una historia muy relatable, además de contar con actores muy famosos en Costa Rica. Le fue bien en Centroamérica.

“Alba”, un cortometraje con el cual la audiencia se identificó. Le fue muy bien en festivales. Se trata de una metáfora con la que te puedes identificar: ser marioneta de los demás. Aquí fui co-guionista y directora.

“Anurup”, que significa “Mirror” en Bengalí. Le fue muy bien en la India, debido a sus protagonistas. Además, la historia pegó porque se trató de un relato familiar entre un padre y una hija. Aquí fui co-guionista.

11. Techo de cristal para mujeres y para pelis en español: ¿mito o realidad?

El español está progresando pero está muy lejos de alcanzar al inglés porque hay mucha aversión hacia el idioma.

Sí hay techos de cristal en el cine. Para una mujer, por ejemplo, es más difícil, y peor si eres latina. Se te ve como alguien diferente. Yo he trabajado como A. D. y muchos hombres, por verme más joven, mujer y latina, tenían prejuicios. Lo sé porque a mis subordinados, hombres blancos, sí les hacían caso.

Sobre la lengua, hay muchos tecnicismos que he aprendido along the way. No es tu idioma y tienes que aprender qué significan muchas cosas. Sí noté que no precisamente me hacían caso también por esto. En la mayoría de los sets, las únicas mujeres somos la maquillista y yo. Y en general hay más hombres que mujeres.

No se les dan las mismas oportunidades a las mujeres. Es algo que he visto. Y de lo que todo el mundo habla. Cuando hay más mujeres son en vestuario y maquillaje. Me han dicho que es raro que haya A. D. mujeres.

12. ¿Te imaginas haciendo otra cosa?

Sí, mañana quiero trabajar en Starbucks (risas). Solo bromeo. Por gusto, no me dedicaría a otra cosa. Sé que si hubiera necesidad, sí haría otra cosa, pero sería MISERABLE.

13. ¿Qué recomendación darías a las mujeres latinoamericanas que quieren incursionar en el mundo del cine en particular, y en el universo del arte en general?

Que no lo hagan (risas). No, para nada. El consejo es que no tengan miedo a las oportunidades que se les presenten. Por ejemplo, yo soy una persona muy orgullosa y no me gusta tener que gastar el dinero de mis papás para algunas cosas, pero hay que arriesgarse y luchar por lograr el Plan A. Tienes que crear tus propias oportunidades y tu propio arte. Si hay alguien que te apoye, debes mostrarle tu portafolio. Les aconsejo que no se descarten solo por venir de un país en que el arte es tratado como un pasatiempo o como algo que no crea dinero. Sí da dinero: todo mundo ve la tele y va al cine. Pero no lo hagas solo por el dinero. No hagas arte sin alma. Especialmente ahora que, gracias al Internet y a la globalización, todo el mundo puede ser tu audiencia.

Más información en:


http://www.elizabethsotolara.me/

https://www.imdb.com/name/nm9002684/




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