Between University City and the TV Cameras: Virginia Peñaloza

February 1, 2016

Para leer la versión en español, favor de ir al final del artículo. 

 

Her father was a bohemian businessman; her mother, a housewife. She is a journalist from the historical era of Hispanic television in Los Angeles; her city, a multicolor mosaic.

 

Virginia Peñaloza Garcia began studying Communication Sciences at the School of Political and Social Sciences at the National Autonomous University of Mexico (UNAM) in 1977, just after completing her high school years at the Prepa 5. There, she discovered a sense of belonging to a society full of contradictions. Reflection that, subtly and quietly, led her into what writer Gabriel Garcia Marquez once dared to consider the most beautiful profession in the world: journalism.

 

“I expected to work in a newspaper”, says Virginia, whose life was slightly moved into another direction. “The idea of working on TV never crossed my mind; I thought television was only for people who had contacts and certain physical requirements”. However, once in Los Angeles, where she moved after marrying the love of her life, Virginia started working at Channel 52, which later became Telemundo.

 

It was the first time in LA that a Spanish-language newscast was produced in order to tell the stories of the Latino community living in California. “It was a revolution, there was no channel covering the real situation of our people, all we had was direct broadcast from Mexico and other countries in Latin America. The local community had no voice”, says the Mexican journalist.

 

Before Channel 52, Virginia worked in the administrative area of several organizations, but she “was always looking for a position on media companies”. Channel 52 was a new broadcast station that hired young Virginia, who before becoming a reporter and news anchor, had collaborated in the area of ​​promotion and programming. “I worked on this area until I suggested a story to one of my superiors. It was the coverage of the increase in AIDS cases among Latinos in California. They told me to be in charge of it, and what began as a simple comment, ended in a series of five chapters and, later, a half-hour television program. My opportunity in journalism had finally come.”

 

The opportunities came in spades. Virginia began to cover the stories of the growing movements of immigrant farm workers led by the famous activist Cesar Chavez. “He was a man with great charisma”, recalls Virginia, “he projected energy and peace at the same time. We were living a historic and fascinating time, with many changes in the economy and technology. Plus, our Hispanic community was growing. We were their voice and their eyes”.

 

Virginia is proud to have been part of a generation of journalists who “really cared about making a change, and restlessly served a vulnerable community”. She also feels honored to have studied at UNAM, an institution that opened many doors in her career. “The credentials that the university gave to me were central to my work. I am honored to be part of UNAM”.

 

With a happy and warm voice, she shares her memories as a student. “My experience was fabulous, I loved my classes and I made good friends. In fact, this December I met with one of them, who showed me pictures of our last day of school, when we were dancing with Mariachi songs in the parking lot. I also saw photos from a trip to Chiapas. It was fascinating to remember those moments”.

 

However, when leaving Mexico Virginia also left unfinished the process to obtain her degree. Years later, she decided to contact UNAM Los Angeles. “I found out that UNAM had an office in LA and it was like knowing that part of my family was in California. They have supported me throughout this process”.

 

After dozens of stories and five Emmy nominations, Virginia currently devotes her time to her family. “Once, as a reporter, I was in the Supreme Court covering a story and at the same time I was concerned about the fact that I had to feed my baby. Eventually, I decided to stop working and devote myself to my family. For me, taking care of my children was very important”. Virginia formed a beautiful family, which includes a daughter with a scholarship to travel to Brazil soon, and a young man studying at UC Berkeley.

 

“I think we are like fish in a big pond: we are so used to the water around us that we do not notice its presence anymore”, muses Virginia, almost at the end of our interview, “I look back, and I find it amazing to see how things in life come together, it’s like a puzzle”. A thousand-piece, colorful puzzle.

Entre la Ciudad Universitaria y las cámaras de televisión:

Virginia Peñaloza

 

Su padre, bohemio y empresario; su madre, ama de casa; ella, periodista y defensora de la comunidad latina en California; su ciudad, un mosaico multicolor.

 

Virginia Peñaloza García comenzó la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1977, justo después de haber pasado por la Prepa 5, lugar que despertó en ella la conciencia de pertenecer a una sociedad donde a diario suceden muchas cosas. Esta reflexión la llevó —de manera sutil y casi intuitiva— a interesarse por el periodismo.

 

“Mi tirada era trabajar en un periódico”, relata Virginia, a quien la vida antojadiza la llevó por otro rumbo. “Por mi mente nunca cruzó la idea de la televisión; creí que ahí solo se entraba mediante contactos y ciertos requisitos físicos”.

 

Sin embargo, tras su llegada a Los Ángeles, California, ciudad a la que se mudó después de casarse con el amor de su vida, a quien conoció en las playas de Zihuatanejo, Virginia comenzó a trabajar en el Canal 52, en ese entonces recién adquirido por la cadena Telemundo. “Ahora me has hecho añorar mi amor playero”, relata con voz de recuerdo. 

 

Era la primera vez que en California se producía un noticiario totalmente en español sobre las historias de la comunidad latina que vivía en el estado. “Fue toda una revolución. Antes no existía ningún canal que cubriera la situación real de nuestra gente; lo único que hacían las cadenas en español era transmitir directamente noticias de México y otras partes de Latinoamérica. La comunidad local no tenía voz”, afirma la periodista.

 

Antes de Canal 52, Virginia desempeñó varios puestos administrativos en diferentes organizaciones. “Pero siempre tenía en la mira buscar trabajo en algún medio”, relata. Telemundo 52 era en ese tiempo una estación nueva y contrató a la joven primeramente en el área de promoción y programación. “Estuve ahí hasta que un día le sugerí una historia a uno de los directivos; se trataba de cubrir el incremento en los casos de SIDA entre la comunidad latina en California. Me dijeron que me encargara de eso y, lo que surgió como un simple comentario, acabó en una serie de cinco capítulos, que luego se volvió un programa de televisión de media hora. Mi oportunidad en periodismo había llegado”.

 

Y llegó bien. La egresada de la UNAM comenzó a cubrir los crecientes movimientos de los trabajadores del campo, liderados por el histórico activista César Chávez. “Era un hombre con mucho carisma; proyectaba energía y calma al mismo tiempo”, recuerda Virginia. “Fue una época histórica y fascinante; sucedieron muchos acontecimientos sociales, económicos y tecnológicos. Además, nuestra comunidad estaba creciendo. Nosotros fuimos la voz y la imagen de la comunidad migrante”.

 

Orgullosa de haber formado parte de una generación de periodistas a quienes “realmente les interesaba hacer un cambio y servir a una comunidad vulnerable”, Virginia se siente además privilegiada por haber estudiado en la UNAM, institución que le abrió las puertas en su trayectoria profesional. “Las credenciales que la universidad me dio fueron fundamentales para mi trabajo. Me siento muy honrada de pertenecer a la UNAM”.

 

Es cuando, con voz bañada de felicidad y calidez, narra sus recuerdos en la Ciudad Universitaria. “Mi experiencia ahí fue fabulosa. Me encantaban las clases y conservo muchos amigos. De hecho, este diciembre acabo de reunirme con uno de ellos. Me enseñó fotos de nuestro último día de clases, cuando nos despedimos bailando con mariachi en el estacionamiento; también vi fotos de un viaje que hicimos a Chiapas y de nuestras filmaciones. Fue fascinante recordar esos momentos”.

 

Sin embargo, al partir de México, Virginia dejó inconcluso su trámite de titulación, por lo que, años después, decidió contactar a la UNAM Los Ángeles para concluir ese ciclo. “Enterarme de que la UNAM tenía una sede aquí fue como enterarme de que parte de mi familia estaba en California; ellos me han apoyado en todo el proceso”.

 

Después de contar decenas de historias y haber recibido cinco nominaciones al Emmy, actualmente Virginia se dedica a su familia. “Cuando era reportera, en una ocasión que estaba cubriendo en la Suprema Corte de Justicia para la cadena, de pronto me di cuenta de que tenía una gran preocupación por darle de comer a mi bebé. Fue entonces que decidí dejar de trabajar para dedicarme de lleno a mi familia. Para mí, el cuidado de mis hijos era muy importante”.

 

Virginia formó una bella familia, que incluye a una hija, a punto de viajar a Brasil becada, y a un joven estudiante de la Universidad de California, Berkeley.

 

“Creo que somos como peces en una gran pecera: estamos tan acostumbrados al agua a nuestro alrededor que no notamos que ahí está”, reflexiona Virginia poco antes de terminar la entrevista. “Miro para atrás y me resulta increíble ver cómo se dan las cosas; es como un rompecabezas”.

 

Uno colorido, y de muchas piezas.

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